El meu pa, Fernando Quirós

El placer es el bien supremo, defendía Epicuro. Su idea oponía placer a dolor como se puede oponer Eros a Tanatos.
Epicuro establecía como primer placer del cuerpo, para asombro de muchos el tener el estomago lleno, sin sufrir hambre, sed o frío. Sobre esa condición básica y humilde podría recién construirse elaboraciones que nos hicieran desarrollar una serie de talentos para complejizar nuestro propio placer, nuestra propia felicidad.

Mi pan irradia una belleza andrógina (ya no son dos sino una sola carne) que se manifiesta a través de lo masculino y lo femenino, una presencia bivalente de ambos géneros en un mismo cuerpo (ser).